Control de avance
Contrastar lo que dice el cronograma con lo que hay en el frente, y avisar cuando la desviación todavía se puede corregir en lugar de cuando ya es un hecho.
Nos confían la planificación y el control de obra, trabajando junto al constructor que el cliente ya asignó a su proyecto.
En qué consiste
El fiscalizador representa al cliente frente al constructor: verifica que lo ejecutado corresponda a lo proyectado y a lo que se está pagando. No dirige la obra —eso es del constructor— pero sí decide si una partida está conforme.
Cuando el cliente ya tiene constructor pero no un equipo técnico propio que lo controle, o cuando necesita un tercero independiente que valide lo que está pagando.
Contrastar lo que dice el cronograma con lo que hay en el frente, y avisar cuando la desviación todavía se puede corregir en lugar de cuando ya es un hecho.
Verificar materiales, ensayos y ejecución contra las especificaciones del proyecto. Una partida mal ejecutada que se aprueba se paga dos veces: al hacerla y al rehacerla.
Revisar planillas y órdenes de cambio antes de que se paguen. Es donde un proyecto se sale de presupuesto sin que nadie lo note hasta el final.
Trabajamos junto al constructor que el cliente ya asignó. La fiscalización útil no es la que busca faltas, sino la que resuelve el problema antes de que llegue a serlo.
Si tiene un proyecto por desarrollar, inmobiliario o industrial, escríbanos. Lo asesoramos desde el inicio hasta la entrega, sin ningún compromiso.
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